Despedir a alguien nunca es fácil

April 17, 2017

Despedir a alguien nunca es fácil, ni siquiera cuando esa parece ser la decisión correcta. En todos mis años como empresario jamás he conocido a una persona que le guste despedir a sus empleados.

 

Algunos gerentes de ventas suelen esperarse hasta el último momento para despedir a alguien. Se esperan hasta el último momento, porque se aferran a las esperanzas de que han hecho todo para que ese empleado sea exitoso, y que la semana que sigue va a cambiar. Pero la semanas pasan y se vuelve inevitable tener que despedirlo. Después de esta difícil decisión los gerentes se preguntan “¿Cómo llegamos a este punto?”

 

Piense en todas las personas dentro de su equipo de ventas que simplemente no encajan con la cultura de la empresa, o sencillamente no tienen la aptitud ni actitud necesaria para lograr alcanzar el éxito. La gran mayoría de los vendedores que no funcionan es porque desde el principio nunca funcionaron. No los está despidiendo simplemente porque sean malos, los está despidiendo porque nunca los debió de haber contratado.

 

¡Contrate por elección, no por necesidad!

 

Aunque cuente con una serie de procedimientos para asegurar de que se efectúen contrataciones exitosas, el mayor error que se hace es contratar por necesidad en vez de por elección. En otras palabras, si usted se encuentra en una situación en la cual tiene que llenar una vacante en su departamento de ventas, las posibilidades de que realice todo su proceso de contratación de manera apurada son muy altas.

 

Generalmente el proceso de contratación es uno muy estresante que consume demasiado tiempo, ya que se tiene que buscar, asesorar, y contratar. Durante el período de tiempo en el cual exista una vacante en su equipo de ventas, usted está constantemente dejando de ingresar dinero, esto como consecuencia por tener un elemento menos en su equipo. La dirección presiona constantemente para que ese puesto se ocupe y de manera rápida. Es por esta presión de parte de la dirección, que el gerente de ventas se ve puesto en una situación un poco incómoda. Ya que el tiempo pasa y la vacante continúa, y el gerente de ventas comienza a ignorar la lista de los atributos necesarios en los candidatos y está dispuesto contratar a el primero que aparezca.

 

La Erosión de la Integridad

 

El tomar atajos y omitir pasos en el proceso de contratación compromete los objetivos del staff y los estándares de profesionalismo y excelencia que requiere la empresa.

 

Conforme corren los días,  el criterio del gerente comienza a deteriorarse. Un candidato puede no contar con todos los atributos no negociables, y a consecuencia de la presión de tener que llenar una vacante, se contrata a este candidato. Como consuelo y a causa de la desesperación, el gerente se dice a si mismo

 

“Definitivamente puedo entrenar a este nuevo vendedor para que desarrolle esos atributos que le hacen falta, solo voy a tener que invertir un poquito más de tiempo para lograr esto”. Lo seguro es este candidato que desde un principio nunca fue lo que se necesitaba, tampoco llegue a convertirse en lo que se esperaba. En el momento en el cual el gerente se ve presionado a realizar una contratación en el menor tiempo posible, este proceso está condenado a ser un fracaso. La ironía resulta ser que aquellos valores que haya comprometido para poder contratarlo van a ser las principales razones por las cuales lo va a despedir en el futuro.

 

El precio de comprometer sus estándares

 

Los gerentes que no están dispuestos a dejar ir a los empleados que no cumplen con los estándares necesarios, tendrán como consecuencia que gran parte de su tiempo será consumido durante los siguientes meses (inclusive años) tratando con todo tipo de problemas que se podrían haber evitado de haber realizado la contratación correcta desde un principio.

 

Todo esto se convierte en un círculo vicioso: entre más tiempo tenga que invertir un gerente en arreglar los errores, menos ganas tendrá de reconocer su falla en la contratación y que ésta no está funcionando como debería. Y mientras el gerente invierte su tiempo limitado en la persona equivocada, pone a un lado a las personas dentro de su equipo que si están realmente funcionando y haciendo las cosas como deben de estarse haciendo. 

 

Si hace una mala contratación, contrólela, aprenda de ella, ajústese, adáptese, y siga hacia adelante. De otra manera pasara meses corrigiendo una situación que simplemente nunca se va a poder arreglar. Y eso es un ejercicio de futilidad por excelencia.

 

Para poder efectuar una contratación de manera correcta, uno debe de contratar despacio. Las decisiones de contratación bajo presión están determinadas a ser malas. Cuando contratas con paciencia y sin prisa, te encontrarás en menos situaciones en las cuales tendrás que despedir a un empleado. Tómese el tiempo necesario para encontrar a la persona adecuada para el trabajo y su recompensa será un ROI positivo, menos estrés, un equipo de trabajo contento, eficiente y con mayor productividad.

 

Espero que la información que acaba de leer la pueda utilizar y si considera que un amigo o conocido le pueda ayudar, lo invito a que se la haga llegar. 

 

 

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